lunes, 27 de mayo de 2013

II Media Maratón Natural "Los Barruecos". Malpartida de Cáceres.

...última carrera en ruta de la temporada. Día de calor en Malpartida de Cáceres, día de ver gente conocida, no del mundillo de las carreras, en este caso hablo de vecinos, familia, amigos...


Es como correr en casa, en uno de mis pueblos de adopción, en el pueblo donde viven mis suegros, donde vivía Virginia. Sensación rara eso de salir de casa y que la salida esté a menos de 300 metros. Bastante gente lista para comenzar a correr, aunque se echan de menos muchas caras habituales, faltan los montañeros, que están en Cabeza La Vaca. Es una pena que coincidan estas dos pruebas, me hubiese encantado correr en Tentudía, como el año pasado, que carrera más bonita. Hoy no podía elegir, había que correr en Malpartida.

El año pasado esta carrera me dejó bastante mal sabor de boca porque fue mi peor tiempo de la temporada y mis peores sensaciones en carrera. El año pasado tenía la escusa de que días antes había corrido el Maratón de Madrid. Este año no había justificaciones, comenzaba la carrera muy consciente de mi estado de forma, de mis necesidades de descansar, por tanto no había exigencias. Me lo iba a tomar con calma, como un entrenamiento más con un dorsal en la camiseta. Y así fue, me propuse que mi tiempo en meta tenía que ser 1,35 como mínimo.



El recorrido es muy bonito en la zona de los embalses, correr alrededor del agua con repetitivos "sube y baja" sobre caminos rurales, con la única presencia de asfalto al inicio y al final de la prueba, en los tramos urbanos. Sólo el calor y el hecho de saber que se trata de un circuito que se corre dos veces restaban un poco, pero la belleza del entorno sumaba tanto que te olvidabas. Eso sí, mucho sol sobre las piedras de Los Barruecos.

La carrera en sí no tuvo mucha historia, para evitar el precedente del año pasado en el que pagué la impaciencia en la primera vuelta, fui muy conservador. En todo momento muy cómodo, en ritmos de 4.20-4.30. Comencé con Rafa y Manolo y a media carrera se incorporaría mi cuñado David. Muy pronto me vi sólo y así hice casi tres cuartos de carrera. Al final 1.35 en meta. Satisfecho?.... Para nada. Mal tiempo, pero es lo máximo a lo que puedo aspirar ahora mismo, por tanto buenas sensaciones y muchas sonrisas respondiendo a los ánimos. Es mi quinta media maratón en lo que va de año, además de un maratón y una ultra de 100 km. Próximos objetivos, Carrera Pencona y el Cross Nocturno de Peñalara, además de una prueba de pista correspondiente a la liga de clubes. Junio es el último mes de carreras, para dar paso a un mes de Julio donde descansaremos...








Lo mejor de hoy ha sido la carrera de los niños, por primera vez mis hijas han corrido con sus camisetas de tirantes y sus dorsales, era una carrera de 100 metros, pero para ellas ha sido como un maratón. Olga se metió del todo en su papel, hizo su calentamiento y sus estiramientos con los demás niños siguiendo las instrucciones de Mario Mirabel (menudo profe). Natalia, digamos que no mostró el mismo interés y temimos que al final no correría. Comenzó la carrera y la sorpresa fue mayúscula cuando Olga acabó en quinto lugar, fue la segunda chica por tanto subió al podio y tuvo su medalla. Natalia al final también corrió, los últimos 25 metros nada más pero muy, muy contenta, tuvimos que buscar otra medalla para ella y decirla que también había ganado. Mañana irán al cole con una medalla y con cosas que contar a sus amiguitos.









video

...al final fue un gran día, quien sabe si gracias a esto mis hijas comparten afición conmigo... quien sabe...


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lunes, 13 de mayo de 2013

II Media Maratón de San Isidro. Puebla de la Calzada.

Acabando la temporada de carreras "en ruta", un poco saturado, de hecho vine a ésta porque para mi se convirtió en una especie de despedida para un compañero del club que nos deja. Nos deja porque él quiere, eso sí, Manolo Garrido "el asturiano", que vive en Puebla de la Calzada pero entrenaba y competía con el Diocles, en Mérida. Ahora entrenará con su nuevo club, el Vegas Bajas, espero que te vaya bien "sonco"... buen tío... 



Bueno volvemos a la carrera en sí... fue un buen día de club, porque fuimos bastantes, casi todos veteranos, muchas camisetas amarillas. También las había rojas, en la ruta senderista paralela. El día amaneció soleado, parecía que el calor iba a pasar factura y alguno lo pagó caro. Menos mal que la organización estuvo al quite y no faltó el agua, en cualquier sitio, no solo en los avituallamientos ya que en cualquier punto del recorrido te encontrabas voluntarios en bici que te ofrecían agua. Eso estuvo muy bien. El recorrido era llano, pero llano, ideal para intentar batir marca. Se combinaba el asfalto con el camino rural, con un firme muy duro y con bastantes piedras disgregadas, para mí muy incómodo. Ahora estoy un poco desentrenado, o será que me apetecen menos este tipo de carreras, tan llanas, con rectas tan largas... pero soy consciente que no hace mucho tiempo era el tipo de carrera que me gustaba, aunque al final la cabra tira al monte.





Intenté acompañar todo lo posible a Alejandro, que ahora el tío está fuerte y fino. Por supuesto por delante de nosotros iba Saul, a su ritmo de superclase, compitiendo en su liga. Alejandro y yo intentamos mantener el tipo, rodeados de camisetas negras y naranjas del Club Vegas Bajas, evidentemente nos ganaban en número por aquello de competir en su pueblo, pero quisimos dar guerra rodando los primeros 10 km a muy buen ritmo, algunos por debajo de 4,10 min/km. Llegó un momento en el que no podía seguir a Alejandro, justo a mitad de carrera y se me iba alejando poco a poco. Lo dejé ir o más bien no pude evitar que se fuera, me recompuse como pude de ese golpe que supone darte cuenta de que no puedes ir con la persona con la que querrías ir, y haciendo de tripas corazón me olvidé de él y empecé mi carrera de nuevo.



Ya en solitario busqué nuevos compañeros de ruta con los que compartí ritmo y rectas infinitas... y de repente empecé a entonarme, ya Alejandro no estaba tan lejos. Conseguí enlazar 5 km a muy buen ritmo, hasta el punto de que me coloqué a unos 20 metros de Alejandro, ya era inevitable, mi objetivo era poder contactar con él y llegar así a meta. Aproximadamente en el kilómetro 17 me puse a su lado, había cumplido mi primer reto en ese momento. Pero también me había vaciado. Mi compañero siguió a su ritmo y yo... ¡¡yo no pude!!, me pasó eso tan desagradable de quiero y no puedo. Sólo faltaban 3 kilómetro y no era capaz de rodar a menos de 4,50, en esos 3 kilómetros perdí dos minutos respecto a Alejandro. Es cierto que quizá estoy 4 kilos por encima de mi peso, es decir una botella de 2 litros de cocacola en cada mano, pero creo que hoy fue mi cabeza, que estaba de romería de San Isidro.

El fin de la carrera fue lo mejor, los gritos de tus compañeros y los aplausos de la gente de Puebla de la Calzada, la meta estaba situada en una zona de césped entre árboles. Lo peor evidentemente fue el crono (1,34), muy lejos de lo que debería haber sido. Lo pasamos muy bien, quedamos terceros en la clasificación por equipos y ganamos una paletilla, además de varios terceros tiempos en categorías de veteranos.





Mención especial para nuestro amigo Luis Rodríguez Holgado, sin cuya presencia no habría ni tantas ni tan buenas fotos. Un fuerte abrazo Luis, esta vez te pillaba cerca de casa, eh? También un abrazo a ese pedazo de fotógrafo que tenemos en el Diocles.



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domingo, 5 de mayo de 2013

Entrenamiento Ruta El Pocito-Antenas

...entrenamiento mañanero para un Sábado, madrugando para poder aprovechar el resto del día con cosas de gente normal. Como siempre practicando nuestra afición casi con nocturnidad, casi como si fuese un delito. Esta vez me limité a utilizar una ruta que bajé de Wikiloc intentando emular la carrera de montaña del Pocito, que se celebrará en Diciembre. Una vez más engañé a Sergio, "no te preocupes que llevo grabada la ruta en mi Garmin Fénix y no hay pérdida", y a las 7.30 partíamos en coche desde Mérida hacia Calamonte, punto de partida.

...por fin subiría a ese cerro con tantas antenas que siempre veo desde la autovía


...hace unas semanas intentamos hacer la misma ruta pero tuvimos que acortarla porque se nos hizo tarde y no llegamos a subir al cerro de las antenas, que creo que pertenece a Arroyo de San Serván. En su día nos sorprendió que el track nos conducía por partes donde no había camino, bueno más bien es que no se podía ni andar por la cantidad de jaras y rocas. Esa parte directamente la eludimos buscando un camino más claro.

Desde Calamonte nos dirigimos a la zona de recreo denominada "El Pocito", allí empiezan las primeras cuestas, pasamos cerca de casas de campo y de una vivienda en plan cortijo  que dejamos a la derecha. Es muy importante no saltar ninguna de las cancelas que prohíben el paso, se puede hacer la ruta sin invadir ninguna propiedad privada, hay que conseguir llegar a un camino que transcurre paralelo a una línea de alta tensión y nos aproxima hacia las antenas.




Es una zona de gran belleza sobre todo por el colorido de la flora de primavera y por el olor penetrante a jara. Giramos hacia la derecha de manera que bordeamos el cerro de las antenas dejándolo a nuestra izquierda, es una ascensión muy bonita que por momentos se inclina hasta obligarnos a andar. Se echa de menos un machete para abrirte paso entre las flores y arbustos, aunque el camino en todo momento es muy nítido y la vegetación es muy blanda, nuestras piernas son suficientes para apartarla abriendo el paso.


Inmediatamente comienza un descenso vertiginoso, muy estrecho y técnico, con muchas ramas y piedras sueltas. Lo disfruto como un niño, la vegetación es tan alta que no veo a mi compañero y tenemos que avisarnos gritando. De repente llegamos ya a un claro y seguimos rodeando el cerro de las antenas , podemos descansar en unos kilómetros de falso llano hasta que de nuevo giramos a la izquierda y nos disponemos a ascender en línea recta hacia nuestro objetivo.




Comenzamos de nuevo a subir, siguiendo con normalidad el camino, la verdad es que lo de poder ver el track en el reloj y poder guiarte con precisión por el camino previsto es una garantía. Sobre todo para los que tenemos limitaciones horarias que nos impiden la posibilidad de perdernos y después encontrarnos. Llega un momento en que el camino desaparece entre jaras y piedras pero el gps te indica sin pérdida. Seguimos la ruta prevista sin ver senda o camino, las piedras cada vez son más grandes y las jaras empiezan a dejarte huellas de arañazos en piernas y brazos. La cosa se pone fea porque ya hace rato no se puede correr. Es inevitable utilizar las manos en algunos tramos y el avance es lentísimo. Justo en este momento me acuerdo de la persona que ha puesto la ruta en internet, porque no hay camino, estamos subiendo por la cresta de los montes que configuran la zona y cerca vemos el cerro de Las Antenas, eso sí subimos como cabras pero sin desviarnos de la ruta.

Saltando de piedra en piedra, dejándonos literalmente la piel de las piernas en las ramas de jaras y escobas, por momentos pensamos en darnos la vuelta, por el horario, ya que hemos incumplido la peor de nuestras previsiones. Pero seguimos, tenemos las antenas a 200 metros, no se ve el suelo por la densidad de vegetación de la que emergen las piedras como islas sobre las que vamos saltando. Ciertamente muy duro, ya casi no nos acordamos de que habíamos salido a correr.

...por fin estamos arriba!!!!









Ahora viene la recompensa, descendemos rápidamente por una pista inclinada y muy sinuosa, llevamos un rato sin correr por lo que la pillamos con ganas, nos cruzamos con ciclistas que suben. Vamos volando. Tan concentrado voy en la bajada que se me olvida mirar el reloj y cuando lo hago me doy cuenta de que hace ya un rato que no seguimos el track con la ruta prevista. Contratiempo tras contratiempo, ahora no encontramos un camino que se supone que tiene que salir en la parte izquierda y que ya nos devolvería a Calamonte.

Preguntamos a una chica y dos chicos que están entrenando y llegan a nuestra altura, ellos son los que nos indican y nos conducen al camino.  Bueno, al camino, por llamarlo de alguna manera, ya que se trata de una senda de unos 30-40 cm que discurre entre árboles, Pasan los minutos y no nos fiamos de que hayamos seguido bien las indicaciones, por fin vemos las líneas de alta tensión que discurrían paralelas al camino del inicio de la ruta. Allí nos dirigimos, aunque antes compruebo que la ruta es la correcta en el gps, así es. Ya el resto os lo imaginais, llegamos a casa más preocupados por el "donde andas?" que por las heridas que llevamos en brazos y piernas.

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